martes, 16 de abril de 2013

El Hierro - Islas Canarias



Ese lugar que ahora es tan volcánico, que nunca dejó de serlo, y está tan en boca de todos por sus temblores y erupciones submarinas....

Ese lugar, sí, lo visitamos en septiembre de 2011.


Llegar es un placer, estar lo es más aún; lo peor es que tienes que lamentar su abandono,  pues todo tiene su fin.

Desde la península no hay vuelos directos, en parte por la escasa población (aquí no se les fue la pinza como a algunos godos) incluso en temporada de verano,  y, creo, por las dimensiones de la pista, que no permitiría aterrizar o despegar con aviones más grandes.  Hay que ir a Tenerife, norte, y desde allí vuelo doméstico a Valverde.
Si hay tiempo, puedes ir a Sta. Cruz a hacer compras en guagua y, para evitar el riesgo de perder el avión, pues son  muy poco fiables, volveremos al aeropuerto en taxi.
La escasa población es una ventaja  que permite disfrutar con tranquilidad de la isla (paisajes, carreteras, restaurantes, etc.)  que permite dejar la casa abierta, el coche también, sin miedo a robos,  que te aleja de aglomeraciones, colas, esperas (en el alquiler del coche/moto, en el super, en la playa, en la piscina natural…)





Nosotros conseguimos casa en La Frontera, con unas vistas de la bahía que eran la envidia del lugar.  Un apartamento pequeño, para dos, con una terraza .... hummmm, que terraza (si quieres la dirección.....pídemela)

Desde ella veíamos los Roques de Salmor (el Roque Grande, de 100 metros de altura, y el Roque Chico)  entre otras lindezas. Se ven al fondo, centrados en la foto.
Como anécdota, deciros que el dueño no estaba cuando llegamos, pero la puerta estaba abierta y la llave dentro a nuestra disposición.    Llegó al cabo de las horas, en el momento acordado, y entonces le pagamos.  Nos dejó miel de su cosecha, y licor, y frutas del lugar, y…!!!



       
 


 Las puntas es la zona más al este del Golfo, donde se encuentran los roques, y recibe grandes corrientes oceánicas que producen estos efectos al tocar las rocas.
Allí se encuentran unas antiguas salinas, el hotel más pequeño del mundo y una zona de buceo de lo mejor. 
El día elegido era anormalmente ventoso, por lo que los efectos eran más evidentes. No suele ser así siempre, pero estuvo bien disfrutarlo nosotros, ¿qué no?









La maceta está a mitad del Golfo, frente al pueblo de La Frontera,  con una zona de baño y merenderos (como el de la foto) donde disfrutar en plan familia tranquila y completa (de niños a abuelos) Tiene piscina natural de gran tamaño, no mucha profundidad,  y accesos al mar libre, que permite al mar barrer de vez en cuando la zona y reciclar el agua, coexistiendo con zonas centrifugadas, con fantásticos yacuzzis naturales.




El charco azul es de acceso más difícil, su piscina es más natural (un tabique mitad roca mitad completado)  con más batir de olas, aunque sean de menor tamaño, y aguas más abiertas.  Según se ve en la foto, tiene una cueva bañada por las olas que le dan un encanto particular.  Hay que llevar zapatillas de goma para el baño y te quitas problemas (jejejeej)    Hay menos familias y tienes horas de gran tranquilidad.




La isla se encuentra atravesada de oeste a este por una gran línea en forma de dorsal con numerosas montañas, y para salir del Golfo hay que subir a ella, logrando fotos y vistas sobre el océano  o sobre un mar de nubes. Ver foto adjunta.  


En lo alto de la dorsal volcánica se encuentra el  mirador de Jinama. Para llegar a él salimos de La Frontera, por la antigua carretera a Valverde, creciendo en altura y en vistas al horizonte.  Bosques de  Laurasilva,tierra cargada de humedad y, poco a poco, se va despejando  la ladera  para ceder el paso a la lava. Allí, en lo alto, tienes las mejores vistas de El Golfo, aunque a nosotros nos tocó ver "un mar de nubes" Qué lástima, verdad?!  :)



 Por las condiciones geológicas, es muy difícil encontrar playas de arena en la costa noreste, ya que las zonas costeras están formadas por malpaises con abruptos acantilados que llegan hasta los 1.000 metros de altura. Allí el baño se reduce a pequeñas calas de acceso algo complicado, aunque son puntos sofisticados y con un resultado muy bonito(sobre todo cuando llegas abajo)
Ya conocemos las piscinas naturales de la Frontera: La Maceta, Charco Azul, Pozo de la Salud. Si salimos del golfo hacia Valverde por la costa, tras pasar el túnel reglamentario,  en la costa noreste nos salen al encuentro


Pozo de las calcosas: sin comentarios.     Vas por una carretera, directa al vacio (el oceano)  no hay espacio para nada  y no estamos en ningún sitio.
Un aparcamiento a la izquierda, unas escaleras que te asoman al acantilado  de .. 100,….120 metros (no lo sé) Bajamos, asombrándonos poco a poco, como queriendo tomarse su tiempo en mostrarnoslo todo.    La boca de un tubo volcánico, enorme, a la derecha, unas casitas de piedra debajo y, entre ellas y el mar, una colada de lava en forma de abanico y unas  piscinas a la izquierda.   Casitas modestas de piedra volcánica, sobre pilares (tipo palafito) que insinúan un nivel del agua más alto del actual  en algún otro momento del año (supongamos que en invierno las tormentas soplan fuertes en más de una ocasión)   

Y ahora piensa lo que quieras, pero vete a verlo lo antes posible!!!! 





Si nos seguimos moviendo desde el Golfo hacia Valverde, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, nos aparece  el Charco Manso.  Un nombre un poco "irónico" pues ha sido el sitio más salvaje, en cuanto a corrientes, estructuras rocosas y oleajes.  Eso sí, la ensenada que hay cerrada a las corrientes permite hacer honor a su nombre.  Allí el agua se remansa y permite unas zambullidas de altura. Gracias a unas escalas y escaleras que te ayudan a salir del agua por que si no fuera así… de nada serviría todo aquello, si luego tienes que escalar por la piedra volcánica.  



Tamaduste, la Estaca y  la Caleta (foto adjunta) son las zonas de baño de la zona este, zona de influencia de Valverde, con piscinas menos naturales, pero que conviven con accesos directos al mar (seguimos sin playas)
La Caleta

  


Como vamos a seguir la costa hacia el sur, nos encontraremos con la zona de baño de Timijiraque, y un tunel para entrar al Golfo de La Bonanza.




Allí tres cosas a referenciar: los  Roques (foto adjunta), las playas más amplias de la isla (por eso llaman a esta zona  Las Playas)  y el Parador Nacional. 
Aquí se acaba la ruta costera, pues unos enormes acantilados cortan el paso por tierra (aquellos que se ven al fondo en la foto de los roques) Hay que volver atrás, ganar altura por Valverde y circular por la dorsal montañosa dirección al sur.



  

Por el camino nos encontramos miradores muy atractivos.

El mirador de Isora nos atraerá por sus vistas sobre el Tenerife y la silueta del Teide (siempre dependiendo de la visibilidad del horizonte)
al fondo la silueta del jefe
El mirador de las Playas nos asomará (literalmente) al Golfo de la Bonanza (roques, parador y playas)
El mirador de Tanajara, como atalaja privilegiada por la altura, nos mostrará un poco de todo, con una visión de 360º: pinares, cadena de volcanes, la  Bonanza, Tenerife,...








Siguiendo al sur nos espera La Restinga, zona particular de buceo, y de erupciones volcánicas marítimas.   
La inmersión que la realizamos fue en PUNTA DEL RÍO
"Contigua a El Río, en esta zona descendemos progresivamente por una lengua de lava que hace frontera en su cara este con  un  fondo  de  arena  clara.  Por  este lado podemos ver a los peces típicos de las  zonas  arenosa:  anguilas  jardineras"
 Dícese que es la mayor pradera de anguilas jardineras del mundo. Curioso ver como salen a pescar de sus agujeros, como tienen forma de gancho y como se ocultan a la primera señal de peligro de una manera sincronizada.


  


Hay que tomarse  tiempo para evitar daños barométricos, después de bucear, por lo que conviene aprovechar y tomar una buena comida en cualquiera de los restaurantes de la Restinga (mejor si es pescado o marisco) echar una siesta a la sombrea en la Cala de Tacorón y, recuperados, plantearse una inmersión con tubo sobre un arco volcánico sumergido y unos grandes peces (juraría que eran meros) Allí vendría muy bien una minibotella de aire comprimido para una breve inmersión a menos de 10 metros de profundidad.



  

Saliendo de La Frontera, hacia el oeste, la línea de la costa mantiene una menor altura  hasta llegar a la playa de el Verodal.  Se puede disfrutar de sus arenas rojinegras, por la lava que hay a sus espaldas. Sus espaldas que son las laderas de un volcán que deja caer "suavemente" sus piedras rojas, que se deshacen en guijarros que dan origen a la playa y a sus colores.  El merendero, y su techumbre, son de agradecer en días de calor y viento.





Entrada de la empalizada exterior.
 Para seguir dando la vuelta a la isla, desde este punto,  hay que levantar vuelo y coger altura hacia Ntra Sra de los Reyes. Curiosa construcción religiosa, sencilla y con soluciones interesantes, con  pozos y aljibes varios   a la vista de todos.
En el interior unas pinturas muy colorístas y de motivos muy isleños te pueden sorprender y agradar.





Si tenemos tiempo, y seguro que lo hay, no podemos pasar por allí sin visitar el Sabinar.
¿Os acordáis de cuando se estudiaba en el colegio? Era una curiosidad botánica de la isla de El Hierro por sus vientos. Vientos que han doblado durante años un bosque de sabinas esparcido por la ladera de una montaña.
Visto desde la parte más altaa, simulan un bosque de brujas en una huida alocada y desenfrenada.  Hay algunos senderos que te sumergen en su interior.




Cerca encontraremos el mirador de Bascos, que nos proyecta sobre el Golfo desde su lado sur, oponiéndose a las vistas desde el mirador de La Peña, que tiene más fama por la construcción de Manrique.  En ninguno de estos dos miradores tuvimos suerte, pues en  la Peña llegábamos muy tarde y en el de los Bascos se nos cerró una nube de niebla de impedía ver nada más allá de tus narices (el mismo már de nubes del mirador de Jinama)

  




Orchilla  tiene la fama de su faro, y del antiguo meridiano cero, que cerca de aquí pasaba.  Realmente es una buena zona de buceo con tubo y desierta como ella sola.  No hay playa, sí hay zonas que facilitan el salto al gua y salida más o menos fácil.






Ni que decir tiene que cuando se buscan zonas tranquilas, sin aglomeraciones, se pueden dar situaciones muy agradables y placenteras.  Si eres de esos… aquí encontrarás rápidamente tus puntos de encuentro y ocio.   Qué aproveche.!!!



San Lorenzo
Para cerrar este periplo herreño, tuvimos la fortuna de disfrutar de la procesión en honor a San  Lorenzo, como en Madrid.  Una talla pequeña  que portan niños, a la que danzan en hileras delante del santo y que complementan con un “merendola” de frutas y dulces del lugar.   Ya que estás allí, pues no vas a mirar a otro lado cuando la gente se lo quiere pasar bien, no?!




Dícese que nos quedó pendiente la visita a  la Cueva de Don Justo, la mayor de la isla, y otras cuantas cosas más (no olvidar que no pudimos ver gran cosa desde ninguno de los miradores del Golfo)   Ya tenemos otra cosa más que ver cuando volvamos.


Y colorín colorado, esta visita se ha acabado. No es todo lo que hay allí, pero es lo que más y mejor me gustó, disfruté y no me importaría repetir (sin duda alguna lo haré, si puedo)

Salut!!!



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