Ese lugar que ahora es tan volcánico, que nunca dejó de serlo, y está tan
en boca de todos por sus temblores y erupciones submarinas....
El charco azul es de acceso más
difícil, su piscina es más natural (un tabique mitad roca mitad completado) con más batir de olas, aunque sean de menor
tamaño, y aguas más abiertas. Según se
ve en la foto, tiene una cueva bañada por las olas que le dan un encanto
particular. Hay que llevar zapatillas de
goma para el baño y te quitas problemas (jejejeej) Hay
menos familias y tienes horas de gran tranquilidad.
En lo alto de la dorsal volcánica se encuentra el mirador de Jinama. Para llegar a él salimos
de La Frontera, por la antigua carretera a Valverde, creciendo en altura y en
vistas al horizonte. Bosques de
Laurasilva,tierra cargada de humedad y, poco a poco, se va despejando la ladera para ceder el paso a la lava. Allí, en lo
alto, tienes las mejores vistas de El Golfo, aunque a nosotros nos tocó ver
"un mar de nubes" Qué lástima, verdad?! :)
Un aparcamiento a la
izquierda, unas escaleras que te asoman al acantilado de .. 100,….120 metros (no lo sé) Bajamos,
asombrándonos poco a poco, como queriendo tomarse su tiempo en mostrarnoslo todo. La boca de un tubo volcánico, enorme, a la derecha, unas
casitas de piedra debajo y, entre ellas y el mar, una colada de lava en forma
de abanico y unas piscinas a la
izquierda. Casitas modestas de piedra volcánica, sobre pilares (tipo
palafito) que insinúan un nivel del agua más alto del actual en algún otro momento del año (supongamos que en
invierno las tormentas soplan fuertes en más de una ocasión)
Si nos seguimos moviendo desde el Golfo hacia Valverde, siguiendo el sentido de las agujas del
reloj, nos aparece el Charco Manso. Un nombre un poco
"irónico" pues ha sido el sitio más salvaje, en cuanto a corrientes,
estructuras rocosas y oleajes. Eso sí,
la ensenada que hay cerrada a las corrientes permite hacer honor a su nombre. Allí el agua se remansa y permite unas
zambullidas de altura. Gracias a unas escalas y escaleras que te ayudan a salir
del agua por que si no fuera así… de nada serviría todo aquello, si luego tienes que
escalar por la piedra volcánica.
Allí tres cosas a referenciar: los Roques (foto adjunta), las
playas más amplias de la isla (por eso llaman a esta zona Las Playas) y el Parador Nacional.
Hay que tomarse tiempo para evitar
daños barométricos, después de bucear, por lo que conviene aprovechar y tomar
una buena comida en cualquiera de los restaurantes de la Restinga (mejor si es
pescado o marisco) echar una siesta a la sombrea en la Cala de Tacorón y, recuperados,
plantearse una inmersión con tubo sobre un arco volcánico sumergido y unos
grandes peces (juraría que eran meros) Allí vendría muy bien una minibotella de
aire comprimido para una breve inmersión a menos de 10 metros de profundidad.
¿Os acordáis de cuando se estudiaba en el colegio? Era una curiosidad
botánica de la isla de El Hierro por sus vientos. Vientos que han doblado
durante años un bosque de sabinas esparcido por la ladera de una montaña.
Ese lugar, sí, lo visitamos en septiembre de 2011.
Llegar es un placer, estar lo es más aún; lo peor es que tienes que lamentar
su abandono, pues todo tiene su fin.
Desde la península no hay vuelos directos, en parte por la escasa población
(aquí no se les fue la pinza como a algunos godos) incluso en temporada de
verano, y, creo, por las dimensiones de la pista, que no permitiría aterrizar
o despegar con aviones más grandes. Hay que ir a Tenerife, norte, y desde
allí vuelo doméstico a Valverde.
Si hay tiempo, puedes ir a Sta. Cruz a hacer compras en guagua y, para
evitar el riesgo de perder el avión, pues son muy poco fiables, volveremos al aeropuerto en
taxi.
La escasa población es una ventaja que permite disfrutar con tranquilidad de la
isla (paisajes, carreteras, restaurantes, etc.) que permite dejar la casa
abierta, el coche también, sin miedo a robos, que te aleja de aglomeraciones,
colas, esperas (en el alquiler del coche/moto, en el super, en la playa, en la
piscina natural…)
Nosotros conseguimos casa en La Frontera, con unas vistas de la bahía que
eran la envidia del lugar. Un apartamento pequeño, para dos, con una terraza
.... hummmm, que terraza (si quieres la dirección.....pídemela)
Desde ella veíamos los Roques de Salmor (el Roque Grande, de
100 metros de altura, y el Roque Chico) entre otras lindezas. Se ven
al fondo, centrados en la foto.
Como anécdota, deciros que el dueño no estaba cuando llegamos, pero la
puerta estaba abierta y la llave dentro a nuestra disposición. Llegó
al cabo de las horas, en el momento acordado, y entonces le pagamos. Nos dejó miel de su cosecha, y licor, y
frutas del lugar, y…!!!
Las puntas es la zona más al este
del Golfo, donde se encuentran los roques, y recibe grandes corrientes
oceánicas que producen estos efectos al tocar las rocas.
Allí se encuentran unas antiguas salinas, el hotel más pequeño del mundo y
una zona de buceo de lo mejor.
El día elegido era anormalmente ventoso, por lo que los efectos eran más
evidentes. No suele ser así siempre, pero estuvo bien disfrutarlo nosotros,
¿qué no?
La maceta está a mitad del Golfo,
frente al pueblo de La Frontera, con una
zona de baño y merenderos (como el de la foto) donde disfrutar en plan familia
tranquila y completa (de niños a abuelos) Tiene piscina natural de gran
tamaño, no mucha profundidad, y accesos
al mar libre, que permite al mar barrer de vez en cuando la zona y reciclar el
agua, coexistiendo con zonas centrifugadas, con fantásticos yacuzzis naturales.
La isla se encuentra
atravesada de oeste a este por una gran línea en forma de dorsal con numerosas
montañas, y para salir del Golfo hay que subir a ella, logrando fotos y vistas
sobre el océano o sobre un mar de nubes.
Ver foto adjunta.
Por las condiciones geológicas, es muy difícil
encontrar playas de arena en la costa noreste, ya que las zonas costeras están
formadas por malpaises con abruptos acantilados que llegan hasta los 1.000
metros de altura. Allí el baño se reduce a pequeñas calas de acceso algo complicado,
aunque son puntos sofisticados y con un resultado muy bonito(sobre todo cuando
llegas abajo)
Ya conocemos las piscinas naturales de la Frontera: La Maceta, Charco Azul,
Pozo de la Salud. Si salimos del golfo hacia Valverde por la costa, tras pasar
el túnel reglamentario, en la costa
noreste nos salen al encuentro
Pozo de las calcosas: sin comentarios. Vas por una
carretera, directa al vacio (el oceano) no hay espacio para nada y no estamos en ningún sitio.
Y ahora piensa lo que quieras, pero vete a verlo lo antes posible!!!!
Tamaduste, la Estaca y
la Caleta (foto adjunta) son las zonas de baño de la zona este, zona de influencia
de Valverde, con piscinas menos naturales, pero que conviven con accesos
directos al mar (seguimos sin playas)
| La Caleta |
Como vamos a seguir la costa hacia el sur, nos encontraremos con la zona de
baño de Timijiraque, y un tunel para entrar
al Golfo de La Bonanza.
Aquí se acaba la ruta costera, pues unos enormes acantilados cortan el paso
por tierra (aquellos que se ven al fondo en la foto de los roques) Hay que
volver atrás, ganar altura por Valverde y circular por la dorsal montañosa
dirección al sur.
Por el camino nos encontramos miradores muy atractivos.
El mirador de Isora nos atraerá por sus
vistas sobre el Tenerife y la silueta del Teide (siempre dependiendo de la
visibilidad del horizonte)
| al fondo la silueta del jefe |
El mirador de las Playas nos asomará (literalmente)
al Golfo de la Bonanza (roques, parador y playas)
El mirador de Tanajara, como atalaja
privilegiada por la altura, nos mostrará un poco de todo, con una visión de
360º: pinares, cadena de volcanes, la Bonanza, Tenerife,...
Siguiendo al sur nos espera La Restinga, zona particular de buceo, y de
erupciones volcánicas marítimas.
La inmersión que la
realizamos fue en PUNTA DEL RÍO
Saliendo de La Frontera, hacia el oeste, la línea de la costa mantiene una
menor altura hasta llegar a la playa de el Verodal. Se puede disfrutar de sus arenas rojinegras,
por la lava que hay a sus espaldas. Sus espaldas que son las laderas de un volcán
que deja caer "suavemente" sus piedras rojas, que se deshacen en
guijarros que dan origen a la playa y a sus colores. El merendero, y su techumbre, son de agradecer
en días de calor y viento.
| Entrada de la empalizada exterior. |
Para seguir dando la vuelta a la
isla, desde este punto, hay que levantar
vuelo y coger altura hacia Ntra Sra de los Reyes. Curiosa construcción
religiosa, sencilla y con soluciones interesantes, con pozos y aljibes varios a la
vista de todos.
En el interior unas pinturas muy colorístas y de motivos muy isleños te pueden sorprender y agradar.
Si tenemos tiempo, y seguro que lo hay, no podemos pasar por allí sin
visitar el Sabinar.
Visto desde la parte más altaa, simulan un bosque de brujas en una huida
alocada y desenfrenada. Hay algunos
senderos que te sumergen en su interior.
Cerca encontraremos el mirador de Bascos, que nos proyecta sobre
el Golfo desde su lado sur, oponiéndose a las vistas desde el mirador de La
Peña, que tiene más fama por la construcción de Manrique. En ninguno de estos dos miradores tuvimos
suerte, pues en la Peña llegábamos muy
tarde y en el de los Bascos se nos cerró una nube de niebla de impedía ver nada
más allá de tus narices (el mismo már de nubes del mirador de Jinama)
Orchilla tiene la fama de su
faro, y del antiguo meridiano cero, que cerca de aquí pasaba. Realmente es una buena zona de buceo con tubo
y desierta como ella sola. No hay playa,
sí hay zonas que facilitan el salto al gua y salida más o menos fácil.
Ni que decir tiene que cuando se buscan zonas tranquilas, sin
aglomeraciones, se pueden dar situaciones muy agradables y placenteras. Si eres de esos… aquí encontrarás rápidamente
tus puntos de encuentro y ocio. Qué aproveche.!!!
| San Lorenzo |
Para cerrar este periplo herreño, tuvimos la fortuna de disfrutar de la
procesión en honor a San Lorenzo, como
en Madrid. Una talla pequeña que portan niños, a la que danzan en hileras
delante del santo y que complementan con un “merendola” de frutas y dulces del
lugar. Ya que estás allí, pues no vas a
mirar a otro lado cuando la gente se lo quiere pasar bien, no?!
Dícese que nos quedó pendiente la visita a la Cueva de Don
Justo, la mayor de la isla, y otras cuantas cosas más (no olvidar que no pudimos ver gran cosa desde ninguno de los miradores del Golfo) Ya tenemos
otra cosa más que ver cuando volvamos.
Y colorín colorado, esta visita se ha acabado. No es todo lo que hay allí,
pero es lo que más y mejor me gustó, disfruté y no me importaría repetir (sin
duda alguna lo haré, si puedo)
Salut!!!
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